TRASEGANDO CON EVA

Timbre de voz melancólico
asoma el sudor de su corazón

bronce dorado llueve su pensamiento
y moja la piel de soledad.

Dulce cicuta duerme la razón;
veneno del corazón
por las venas de la tristeza,
y despojada de su fortaleza,
paradigma ermitaña de mi alcoba,
concilia el sueño
de un susurro al oído:
Aún mi tristeza me domina.

Y si abro los ojos, no estoy solo
porque acuna su mano
la soledad del afligido,

mojando la piel atribulada
de bronce dorado
a la espera de que salga el sol.

1 Replicante(s):

María dijo...

Aunque no lo veamos, el sol, siempre está! ( de una vieja canción) Saludos Dani, que estés bien

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