Timbre de voz melancólico
asoma el sudor de su corazón
bronce dorado llueve su pensamiento
y moja la piel de soledad.
Dulce cicuta duerme la razón;
veneno del corazón
por las venas de la tristeza,
y despojada de su fortaleza,
paradigma ermitaña de mi alcoba,
concilia el sueño
de un susurro al oído:
Aún mi tristeza me domina.
Y si abro los ojos, no estoy solo
porque acuna su mano
la soledad del afligido,
mojando la piel atribulada
de bronce dorado
a la espera de que salga el sol.


1 Replicante(s):
Aunque no lo veamos, el sol, siempre está! ( de una vieja canción) Saludos Dani, que estés bien
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